Carta abierta al Directorio de la Caja de Seguridad Social para Odontólogos de la Provincia de Buenos Aires:
La Asamblea del Colegio de Odontólogos de la Provincia de Buenos Aires – Distrito 2 considera necesario expresar su preocupación por la situación institucional que atraviesa la Caja de Seguridad Social y por las señales que está dando su actual conducción.
Los datos del actual proceso electoral son elocuentes. En distintos distritos de la provincia, el porcentaje de profesionales habilitados para votar es extraordinariamente bajo:
Distrito 10: 261 habilitados sobre 724 (35,56 %).
Distrito 4: 896 habilitados sobre 2.317 (38,67 %).
Distrito 2: 1.142 habilitados sobre 2.619 (43,60 %).
Distrito 5: 414 habilitados sobre 1.042 (39,81 %).
Distrito 8: 215 habilitados sobre 610 (35,25 %).
Estos números obligan a preguntarnos por la legitimidad política e institucional de las autoridades que surgirán de este proceso. La democracia no se fortalece reduciendo la participación, sino ampliándola.
A esta realidad se suma el cambio reglamentario aprobado en diciembre, que creó una Junta Electoral única y provincial y eliminó el voto presencial, una serie de decisiones e interpretaciones reglamentarias que, a nuestro entender, harán que el proceso electoral no sea transparente y generarán numerosas dudas entre los afiliados.
Asimismo, contamos con documentación que acredita expresiones agraviantes del presidente de la Junta Electoral hacia dirigentes del Distrito 2. A ello se agrega que otros integrantes mantienen vínculos políticos, familiares o laborales con el sector que conduce la Caja desde hace años. No cuestionamos sus trayectorias personales; cuestionamos que una Junta Electoral debe ofrecer garantías objetivas de independencia e imparcialidad, algo que hoy aparece seriamente comprometido.
Pero nuestra preocupación trasciende el proceso electoral.
Observamos una conducción cada vez más replegada sobre sí misma y aislada del resto de las instituciones de la odontología bonaerense. Que el Consejo Superior del Colegio de Odontólogos no haya sido recibido en ninguna instancia por las autoridades de la Caja es un signo de debilidad institucional. Más preocupante aún resulta que, frente a este escenario, se impulse una nueva reforma de la ley de la Caja destinada a restringir todavía más la participación. Cuando la participación disminuye, la respuesta no puede ser cerrar más puertas.
Por eso interpelamos a la conducción de la Caja a recuperar el diálogo, fortalecer la democracia institucional y abrir espacios de participación genuina. Gobernar una institución no consiste únicamente en administrar sus recursos; también implica construir confianza, escuchar y generar consensos.
Desde la Asamblea del Distrito 2 manifestamos nuestra disposición a colaborar. Entendemos que también el Consejo Superior y las demás instituciones de la profesión deben ser convocados para aportar su experiencia y ayudar a superar este momento. Pedir ayuda no es una señal de debilidad; persistir en el aislamiento sí lo es. La realidad institucional exige ser reconocida y abordada con responsabilidad.